Todo lo que te dijeron sobre "cuidar" tus rodillas está acelerando su desgaste.

Todo lo que te dijeron sobre "cuidar" tus rodillas está acelerando su desgaste.

No es una exageración de folleto: al bajar escaleras, la fuerza que atraviesa la articulación de la rodilla equivale a aproximadamente a 3 veces tu peso corporal. Si pesas 80 kilos, hablamos de unos 240 kilos pasando por una articulación del tamaño de tu puño. Sin descanso. Durante décadas.

La buena noticia es que la rodilla está diseñada exactamente para eso. La mala es que casi nadie hace lo único que la ayuda a aguantar.

Y aquí está el malentendido que más rodillas ha arruinado: la rodilla no se desgasta por usarla, se desgasta por usarla mal y por no usarla lo suficiente.

El cartílago no tiene riego sanguíneo propio; se nutre por presión, como una esponja que absorbe líquido cada vez que la comprimes y la sueltas. Un cartílago que no recibe carga es un cartílago que se está quedando seco.

Por eso el sofá no protege tus rodillas. Las abandona.

 

Las dos cosas que de verdad importan

La mayoría de listas de consejos ponen ocho recomendaciones al mismo nivel, como si usar buenas zapatillas y tener masa muscular fueran equivalentes. No lo son. Si solo vas a cambiar dos cosas, que sean estas.

1. Cada kilo que bajas, tu rodilla lo nota multiplicado

La relación no es 1 a 1. Un kilo menos de peso corporal se traduce en aproximadamente cuatro kilos menos de carga por cada paso. Perder cinco kilos no le quita cinco kilos de encima a tu rodilla: le quita alrededor de veinte, repetidos miles de veces al día.

Es, con diferencia, la intervención con mejor relación esfuerzo/beneficio que existe para una rodilla dolorida acompañado de buena presión y estabilidad en la articulación.

2. Tus músculos son la suspensión del coche

Los ligamentos son el chasis: si fallan, hay que repararlos en quirófano. Los músculos son la suspensión: absorben el impacto antes de que llegue a la articulación, y se pueden entrenar en el salón de tu casa.

Un cuádriceps débil deja que cada aterrizaje descargue directamente sobre el cartílago. Unos glúteos débiles hacen que la rodilla colapse hacia dentro al bajar un escalón, un patrón asociado a dolor femoropatelar, sobre todo en mujeres y en corredores principiantes.

Esto no se arregla caminando. Caminar es excelente para muchas cosas, pero no genera suficiente estímulo para ganar fuerza.

La rutina de 10 minutos (3 días por semana)

Sin gimnasio, sin material. Empieza con lo que puedas y sube poco a poco: el progreso está en añadir repeticiones o carga cada semana, no en repetir siempre lo mismo.

Ejercicio Qué trabaja Empieza con Progresa a
Sentadilla a una silla (bajas hasta rozar el asiento y subes) Cuádriceps, glúteo 3 × 8 3 × 15, luego con mochila cargada
Puente de glúteo (tumbado, elevas la cadera) Glúteo, isquiotibiales 3 × 12 A una sola pierna
Subida a escalón (sube y baja de un escalón, controlando la bajada en 3 segundos) Control de la rodilla 3 × 8 por pierna Escalón más alto o con peso
Isométrico de pared (espalda en la pared, rodillas a 90°, aguantar) Cuádriceps, tolerancia al dolor 3 × 20 seg 3 × 45 seg

 

Regla del semáforo para el dolor: una molestia de 0 a 3 sobre 10 durante el ejercicio es aceptable y no está dañando nada. De 4 a 6, reduce el rango o el peso. Por encima de 6, o si el dolor sigue peor 24 horas después, para y consulta.

Algo más que ayuda:

Estas medidas suman. No sustituyen a lo anterior.

  • El calzado. Amortiguación razonable y suela en buen estado, sí. Pero la evidencia de que unas zapatillas concretas previenen lesiones es más débil de lo que sugiere el marketing. Compra por comodidad, no por promesas.
  • Las plantillas. Útiles en casos concretos y valorados por un profesional. No son un accesorio preventivo para todo el mundo.
  • Un soporte de rodilla. Una rodillera con compresión y estabilización cumple una función muy concreta: darte confianza para seguir moviéndote cuando la rodilla está sensible, inflamada o volviendo de una lesión. La compresión ayuda a controlar el edema y mejora la propiocepción. La idea es volver al movimiento con confianza hasta no necesitar más el soporte.
  • Romper el sedentarismo. Levantarte cada hora no fortalece nada, pero mantiene la articulación lubricada y evita la rigidez. Es higiene, no entrenamiento.
  • Ejercicio de bajo impacto. Nadar o pedalear son magníficos para moverse sin castigar la rodilla. Ojo: bajo impacto también significa menos estímulo para el hueso y el músculo. Combínalos con fuerza.

Cuatro mitos que conviene enterrar

  • "Correr destruye las rodillas". Los estudios en corredores recreativos muestran tasas de artrosis iguales o menores que en personas sedentarias. Lo que destruye rodillas es pasar de cero a diez kilómetros en dos semanas.
  • "Me crujen, algo va mal". Los crujidos sin dolor ni hinchazón son, en la inmensa mayoría de casos, irrelevantes.
  • "Con dolor, reposo absoluto". El reposo prolongado atrofia el músculo que sostiene la articulación. Casi siempre la respuesta es reposo relativo: cambiar la actividad, no eliminarla.
  • "Los suplementos de colágeno regeneran el cartílago". La evidencia es, siendo generosos, poco concluyente. Ese dinero rinde mucho más en unas mancuernas o en tres sesiones de fisioterapia.

Cuidar tus rodillas no va de protegerlas del movimiento: va de hacerlas lo bastante fuertes como para que el movimiento deje de ser una amenaza. Diez minutos, tres veces por semana. Empieza Hoy! Mañana nunca llega...

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